Conforme van avanzando los días y con ellos la evolución internacional de la crisis europea uno se pregunta porqué España no se está comportando en los mercados igual que Italia. La rentabilidad que piden al bono italiano supera en más de 100 puntos a la exigida a España. El gobierno italiano va a tener que pagar un 1% más de interés por la deuda. Recuerdo a todos que es la deuda española la que se ha de valorar a precio de mercado, es decir, la que se ha de depreciar en un 1-2%. Parece una contradicción.
Posibles explicaciones:
1) el volumen de la deuda de cada país sobre su PIB. Las últimas estadísticas hablaban de un 120% para la deuda italiana y de un 70% para la española. Curiosamente cuando contrastamos el nivel de déficit anual de cada economía, los datos de los últimos años son mucho peores para España.
2) las reformas que se han ido haciendo. La más importante, y que todavía está por finalizar, es la del sistema financiero, en la que las cajas han pasado a ser bancos y han dejado de ser las financiadoras del despilfarro autonómico. A las autonomías se les ha cortado el grifo desde las entidades financieras y desde el estado, cuyas aportaciones se han reducido significativamente.
3) las medidas que a nivel autonómico se están realizando consecuencia de lo anterior. Sinceramente creo que son las únicas medidas de calado que se han adoptado.
4) la proximidad de unas elecciones con un probable cambio de gobierno. Parece que las elecciones por si solas no suponen un menor coste de la deuda de 100 puntos básicos. ¿están descontando ya el cambio de gobierno? ¿las posibles medidas a adoptar por el entrante?
A ustedes les toca ponderar las diferentes opciones.
Este blog pretende ser un espacio de reflexión de las realidades económicas y políticas desde el punto de vista de un profesional en el frente de batalla de una empresa
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jueves, 10 de noviembre de 2011
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Grecia, Italia, ¿España?
Independencia económica. Este es el objetivo que se tiene que marcar cualquier gobierno, municipal, autonómico o nacional.
Los tiempos han cambiado y ninguna institución pública puede confiar hoy en día en la financiación de los mercados como antaño. Los mercados se encuentran cerrados y el objetivo de cualquier gobernante debe ser alcanzar un déficit cero. En estos momentos no alcanzarlo supone estar a merced de los especuladores.
En España las autonomías y los ayuntamientos están viviendo esto desde las elecciones. Las Cajas de Ahorro que hasta la fecha eran sus grandes financiadoras han pasado a ser bancos, y como tales han cortado el grifo a la administración. No sólo no prestan más. También han reducido la refinanciación. Ya no tienen dirnero, y empiezan a tener independencia del poder político en la toma de decisiones. Por si fuera poco, el estado ya no tienen dinero y las transferencias a comunidades y ayuntamientos se han reducido este año en un 12%.
Al final estos gobiernos se encuentran con mucho menos dinero en sus presupuestos y deben empezar a gestionar. Como siempre se ha empezado por los más débiles, los proveedores, pero ha llegado el momento de tomar medidas estructurales de verdad. Tenemos que buscar una administración mucho más eficiente sin renunciar en ningún caso a los servicios prestados.
El estado español que hasta la fecha vivía ajeno al problema, lo empieza a sentir en su propia piel. A los bancos españoles no les queda mucha capacidad de compra de deuda. Los bancos extranjeros no la quieren comprar. Y para colmo Europa ha planteado una valoración de la deuda española a precio de mercado, o lo que es lo mismo, una depreciación de esos activos de deuda para los bancos. Si no quedaba ya mucho interés en comprar...
Y por si fuera poco estamos viviendo en piel ajena el problema:
- Grecia tiene totalmente cerrados los mercados de deuda. Sólo sobrevive con el apoyo de Europa.
- Italia parece que se acerca al borde del abismo. Los tipos de interés que debe pagar y el nivel de deuda pública hacen impensable que pueda resistir mucho tiempo sin una intervención.
Será hora de que tomemos nota y empezemos a tomar medidas serias de reducción del déficit público. Nos jugamos mucho en esta partida.
Los tiempos han cambiado y ninguna institución pública puede confiar hoy en día en la financiación de los mercados como antaño. Los mercados se encuentran cerrados y el objetivo de cualquier gobernante debe ser alcanzar un déficit cero. En estos momentos no alcanzarlo supone estar a merced de los especuladores.
En España las autonomías y los ayuntamientos están viviendo esto desde las elecciones. Las Cajas de Ahorro que hasta la fecha eran sus grandes financiadoras han pasado a ser bancos, y como tales han cortado el grifo a la administración. No sólo no prestan más. También han reducido la refinanciación. Ya no tienen dirnero, y empiezan a tener independencia del poder político en la toma de decisiones. Por si fuera poco, el estado ya no tienen dinero y las transferencias a comunidades y ayuntamientos se han reducido este año en un 12%.
Al final estos gobiernos se encuentran con mucho menos dinero en sus presupuestos y deben empezar a gestionar. Como siempre se ha empezado por los más débiles, los proveedores, pero ha llegado el momento de tomar medidas estructurales de verdad. Tenemos que buscar una administración mucho más eficiente sin renunciar en ningún caso a los servicios prestados.
El estado español que hasta la fecha vivía ajeno al problema, lo empieza a sentir en su propia piel. A los bancos españoles no les queda mucha capacidad de compra de deuda. Los bancos extranjeros no la quieren comprar. Y para colmo Europa ha planteado una valoración de la deuda española a precio de mercado, o lo que es lo mismo, una depreciación de esos activos de deuda para los bancos. Si no quedaba ya mucho interés en comprar...
Y por si fuera poco estamos viviendo en piel ajena el problema:
- Grecia tiene totalmente cerrados los mercados de deuda. Sólo sobrevive con el apoyo de Europa.
- Italia parece que se acerca al borde del abismo. Los tipos de interés que debe pagar y el nivel de deuda pública hacen impensable que pueda resistir mucho tiempo sin una intervención.
Será hora de que tomemos nota y empezemos a tomar medidas serias de reducción del déficit público. Nos jugamos mucho en esta partida.
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